
El sábado 21, la hermandad de la Borriquita cumplió su ritual de celebrar la festividad de Cristo Rey. Ya he perdido la cuenta de los días de Cristo Rey vividos con la hermandad. Pero me gusta ese día. Noviembre es un mes raro; es el puente a ninguna parte y a todas. Un mes silencioso, oscuro, de paso. Triste. Pero en ese mes abrimos un hueco en el corazón confrade para mirarnos en sus Ojos. Sencilla imágen pero un mensaje profundo y prolongado.
Una 'función principal de instituto' que, al margen de su rimbombante enunciado, me atrae porque es quizá el único momento del año en el que me detengo en un hondo pensar en torno a la hermandad de 'La Borriquita'. La misa fue especial y, como pocas veces, nos metió de lleno a todos; pero no como espectadores fríos e impasibles que asienten a palabras que muchas veces no llegan, no... Nos gustó. Nos sentimos atraídos, queridos, animados, orgullosos, cálidos en la palabra y deseosos de seguir mirando al frente.
Cada año puede parecer igual, pero cada misa de Cristo Rey es distinta y única; quizá porque esa capilla de traza simple y casi sin valor artístico encierra un espléndido retablo de amor intenso, alegría y esperanza.
Por eso, quizá, la gente de esta hermandad tiene siempre sobre su corazón una especie de 'morriña'. Porque todos nos hemos sentido parte de la simplicidad y sencillez del rincón dominico, plantas del jardincillo de afuera y esa media luz tan divina de aquellas tardes de Domingo de Ramos cuando los pasos estaban dispuestos y preciosos, listos para salir.
La capilla es un simbolo para todos nosotros. Y al traspasar su puerta de líneas anodinas y huerfanas de barroco nos golpea en las almas una bocanada de aire celestial. La Borriquita 'vive' alli. Nos referimos a 'la Borriquita' en un único todo que enmarca la imagen de Cristo subido a lomos del burro; un burro que mira de reojo y que el día menos pensado nos soltará... ¡No os olvidéis de El, solo sonríe si seguís sus pasos!.
Asi que, cada año, montando una y otra vez su recoleto y efímero altar para SU DIA, el estomago nos da un respingo porque nos sentimos felices de ser parte de algo más que un sueño cofrade que va durando años y lustros... Somos parte de un proyecto de Fe que se construye cada día desde que, una vez, nos miramos en los ojos de... La Boriquita. ¿Es o no es?


.jpg)


